Cuando Néstor entró en la habitación sintió el gran calor que emanaba del fuego que escupía el dragón. Buscó con la mirada a Alima y allí la encontró, estaba aterrada, se había quedado paralizada y no dejaba de mirar al gran dragón rojo.
En ese momento de incertidumbre el chico miró a todos lados intentando buscar una solución, pero por más que miraba no encontraba nada que pudiera ayudar a su amiga.
El gran Dragón poso su mirada sobre Alima y se acercó a ella, la miró, abrió sus fauces y …
De repente Néstor, tirado en el suelo vio un borrador; abrió la mochila y sacó el libro, velozmente borró la frase que había escrito y como por arte de magia…El gran Dragón Rojo desapareció, pero no así todo el fuego que devoraba como velocidad los miles y miles de libros que llenaban la sección de naturaleza.
Al instante Alima se recuperó, observando intrigada todo lo que le rodeaba:
- ¿Qué ha pasado? ¿Has visto eso, Néstor? – Preguntó Alima aún sorprendida.
- Ha sido el libro, es muy extraño. – Respondió Néstor.
Sin reparar un segundo más en la chica. Néstor abrió el libro, cogió el lápiz, se armó de valor y escribió…
<<Desaparece fuego.>>
Unas nubes oscuras poblaron el techo de la sala de la naturaleza, se escuchó un trueno y una lluvia apagó el fuego dejando tras de sí un manto de humo.
- ¡Ufff menos mal! ¿Cómo has hecho eso? – Preguntó la chica algo más tranquila.
- Alima, no te lo vas a creer, este libro es mágico.- Dijo Néstor mientras borraba lo último que había escrito, dejando el libro totalmente vacio.
Los dos chicos salieron corriendo de la biblioteca mientras se escuchaba los gritos de la bibliotecaria al ver todos los libros hechos cenizas.
Autor: Carlos Madrigal Tebar.
Coautores: Clase de 3º Ciclo.

