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miércoles, 6 de abril de 2011

Capítulo IX: "El Rescate"


Alima enseguida se fue a buscar a su amigo Nestor. Lo buscó en su casa y no estaba, lo buscó en el parque, en la biblioteca, en el campo de futbol… y por más que lo buscaba no lo encontró. La chica estaba desesperada, la única opción que le quedaba era que estuviera preso en el castillo de Malas Pintas. Así que se armó de valor y escribió en el libro mágico:

<<Que aparezca una capa mágica que me haga inBisible a los ojos de las personas>>

Unos segundos después apareció una capa blanca con capucha, Alima se la puso y bajó las escaleras de su casa, sentada viendo la televisión estaba su madre, que la miró sorprendida y le dijo:

-      ¿Qué haces? ¡Ni que fuera Halloween!

Alima se sonrojó por momentos y le dijo muy sorprendida:

-      ¿Me ves?

-      Claro, hija. Qué cosas tienes. Como no te voy a ver. ¡Qué juventud! – Dijo la madre poniendo de nuevo toda su atención en la televisión.

Alima subió a su dormitorio y revisó lo que había escrito en el libro descubriendo su gran falta de ortografía.

-      Menos mal que no lo ha visto el profesor de lengua, sino…

Borró lo escrito y puso “invisible”. Sin más, apareció otra capa, se la colocó y descendió las escaleras para comprobar su funcionamiento. La chica se acercó a su madre, le hizo burlas con las manos y nada, su madre no se daba ni cuenta de lo que estaba haciendo, seguía viendo la tele como si nada.

-      Bien. – Dijo Alima. – Es hora de ir a por Néstor.

La chica se desplazó hasta el castillo de Malas Pintas. Era un edificio gigantesco, oscuro y frío. Cuando Alima se acercó notó un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, además un olor nauseabundo lo llenaba todo.

-      ¡Buah! ¡Qué asco! No sé cómo puede vivir aquí.

Alima se deslizó por la puerta y entró en el gran castillo. Todo estaba muy sucio, las ratas corrían a sus anchas por los largos corredores. De repente un grito rompió el silencio. Sin duda era Néstor, sus gritos eran de dolor. La chica siguió los gritos agónicos de su amigo y llegó hasta una puerta que estaba sellada. Abrió la puerta y lo que vio la dejó sin respiración. Néstor se encontraba colgado de manos, mientras un pequeño demonio le azotaba con un látigo. Cada vez que el demonio lanzaba un golpe sobre su cuerpo, Néstor gritaba de dolor. La chica apartó la vista para no ver sufrir a su amigo, cogió un jarrón que había en la mesa y se acercó por detrás al demonio y … puffffff. La chica estampó en la cabeza del demonio el jarrón que había cogido, desencadenó a Néstor y le dijo:

-      Nestor, ¿Estás bien? Deprisa el mago Malas Pintas me ha tendido una trampa y ahora solo nos queda una hora para rescatar a nuestros dragones.

-      ¿Quién eres? – Dijo con voz temblorosa Néstor.

Alima reparó en su capa mágica, se la quitó y dejó ver su rostro. Entonces Néstor se relajó, pudiéndole solo dar las gracias. La chica le contó con pelos y señales todo lo que había ocurrido, Néstor calló durante un segundo y habló:

-      Alima, ¿y si ponemos en el libro: “que aparezca un libro igual que este pero que no sea mágico”? Quizá podría funcionar.

-      Buena idea, Nestor. Creo que es la única oportunidad que nos queda.

Entonces Nestor escribió en el libro.
                                  
                                  << Un libro igual que este que no sea mágico>>

En dos segundos el libro  que  Néstor y Alima estaban esperando apareció en el suelo, Néstor miró a Alima y le dijo:

-      A por nuestros dragones.

Los dos chicos se taparon con la capa mágica, salieron del castillo y Néstor se escondió tras unos árboles. La chica gritó, a vivo pulmón, el nombre del mago:

-      ¡¡¡¡¡¡Malas Pintas!!!!!

Al instante el mago apareció en la puerta del castillo, miró a la chica y dijo…






Autor: Carlos Madrigal Tebar.
Coautores: 3 ciclo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Capítulo VIII: ALGO EXTRAÑO...

         
-      Ya sé lo que vamos hacer. – Afirmó Néstor muy seguro de sus palabras. – Alima, Coge el libro mágico y escribe: que aparezcan dos espadas mágicas para hacer frente al gran mago…

-      ¿Al gran mago? – Preguntó la chica extrañada. – ¿Desde cuando “Malas Pintas” es un gran mago?

Néstor cambió de tema y le volvió a pedir a su amiga que escribiera en el libro, a lo que la chica con una mueca insólita, obedeció:
       
<<Dos espadas mágicas...>>

        Y unos momentos después, clavadas en el suelo, aparecieron dos espadas mágicas.

       

Alima, preocupada por la actuación de su amigo, añadió:

-      Estas armas no nos servirán de nada, Néstor.

El chico miró a los ojos de su amiga de un modo muy peculiar y le dijo:

-      Tienes razón, será mejor que le demos el libro al mago, sino matará a nuestros dragones. Y tú no quieres que mate a los dragones ¿verdad?- Dijo el niño con una voz algo más aguda de lo normal.  

-      Em...Yo... Esto… Claro que no quiero que maten a los dragones. – Respondió Alima. - ¿Néstor, te pasa algo? – Volvió a insistir.

-      No, no me pasa nada.

Alima sospechaba que algo iba mal y quería saber lo que estaba pasando. Sin duda Néstor se estaba comportando de un modo muy, pero que muy extraño.

        Néstor comenzó a convulsionarse con gestos muy extraños. De súbito, estornudó y se llevó las manos a la cabeza como si algo estuviera pasando dentro de ella. Un humo muy extraño comenzó a brotar de su cuerpo, el olor era nauseabundo. Y de repente...Apareció Malas Pintas. La niña paralizada por el pavor dijo:

-      Pero…Pero ¿Qué haces aquí? ¿Dónde está Néstor? ¿Qué has hecho con él? – Preguntó la niña asombrada.

-      Solo te venía a recordar que el tiempo pasa y os quedan 20 horas.

-      ¡Eso no hace falta que me lo recuerdes, yo soy mayorcita para contar y pensar las horas que me quedan! ¿Vale? Y ahora haz que vuelva Néstor. - Gritó con fuerza.

-      Vale, me ha quedado claro. Pero… ¿Has mirado tu reloj?


La niña, sorprendida, miró su reloj y vio que solo quedaba una hora para que se acabara el plazo que el mago le había dado. Alima había caído en la trampa y sin que ella se diera cuenta, Malas Pintas había hecho que estos momentos fueran como horas en el mundo real.

Sin más el mago desapareció sin que Nestor apareciera.

En la cabeza de la chica sobrevolaba una sola pregunta:

-      ¿Dónde está Nestor?


Autora: Violeta Agudo
Coautores: 3º ciclo

lunes, 21 de marzo de 2011

Capítulo VII: El Intercambio

Alima, con mucho cuidado y sin que el hechicero se diera cuenta, cambió la pegatina del libro de matemáticas por la del libro mágico. Muy lentamente la chica le entregó el libro de matemáticas a Malas Pintas.  El mago, cegado por la codicia, cogió el libro sin reparar mucho en su portada y se dirigió a su castillo. Cuando llegó a su castillo, abrió el libro, viendo que estaba lleno de sumas, restas, multiplicaciones… y muy enfadado gruñó:

- ¿Qué es esto? ¡¡¡Yo no sé matemáticas!!!

Mientras tanto Alima se ocupaba  de Néstor. El chico estaba malherido, no solo le dolía todo su cuerpo, sino que también le corroía el remordimiento de haber entregado el libro al mago. Eligiendo las palabras con cuidado le dijo a su amiga:  :  

-         Lo siento ha sido mi culpa.

-         Pero… ¿de qué hablas? – Le dijo la chica entre risas.  

-         Pues del libro. – Se confirmó en sus palabras.

-         El libro está aquí. Cambie las pegatinas de los libros sin que se diera cuenta. – Respondió Alima.

-         ¿Qué libro le has dado? – Preguntó Néstor entre grandes carcajadas.

-         Pues… el de matemáticas.

Al día siguiente Néstor y Alima  se  fueron a ver a los dos dragones. Pero cuando entraron en la cueva sus dos mascotas ya no estaban allí. Solo estaba el gran mago Malas Pintas.

-         ¿Creísteis que me ibais a engañar tan fácilmente? Pues ahora mirad. Tengo a vuestros dragones aquí.

El mago abrió su mano y dentro de ella se encontraba una pequeña bola de cristal donde los dos dragones se chocaban intentando salir de ella. En ese preciso momento Alima comenzó a reírse.

-         Ja ja. Tengo el libro mágico y puedo hacer que salgan de ahí en un periquete.

Malas Pintas no hizo nada y dejó que la chica escribiera en el libro.

<<Que salgan de la bola de cristal>>

Y tras sus palabras… Nada. Los dragones continuaban dentro de la bola de cristal y la chica, incrédula, perdió la sonrisa que había estado dibujada en su cara.

-         El libro no puede hacer nada contra mí. – Comentó el mago a los chicos que no podían creerse lo que estaba ocurriendo. – La magia no puede hacer nada en contra de la magia. Ni vosotros podéis dañarme con el libro y no yo puedo usar la magia contra él. Os doy una última oportunidad. Pensadlo bien. En 48 horas os tenéis que presentar en mi castillo y entregarme el libro, de lo contrario los dragones morirán.

Néstor se armó de valor y con tono chulesco dijo:

-         ¿Solo en 48 horas?

Malas Pintas miró desafiante al chico y le respondió:

-         Está bien, en 24 horas.

Néstor se disponía a retar de nuevo al mago, cuando Alima le pellizcó con fuerza el brazo y le dijo muy bajito:

-         Mejor cállate, guapo.

De repente el mago desapareció de la cueva, dejando a los dos chicos solos y pensativos. Alima torció la mirada y la posó en Néstor, diciéndole entre sollozos:

-         ¿Ahora qué vamos a hacer?

Autor: Stefán Calín
Coautores: 3º Ciclo

lunes, 14 de marzo de 2011

Capítulo VI: El mago "Malas Pintas"

De las rocas que estaban al fondo comenzó a brotar una luz cegadora. Nestor y Alima se asustaron, un nudo que nacía en la barriga y llegaba hasta la garganta nació en ellos. Alima se armó de valor, cogió a Néstor del brazo y avanzaron hasta la roca, pero justo antes de ver lo que había allí, Néstor se amedrentó y dijo:

-          Alima, las damas primero.

 La chica torció el gesto y añadió:

-          Los chicos sois caballeros cuando os da la gana.

Néstor se encogió de hombros y esperó que la chica se adelantase.

Con cuidado Alima se asomó a la roca y tras de ella….

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡UN GATO!!!!!!!!!!!!!!!!

La chica relajó sus tensos músculos y cogió al gatito, lo acarició y este como respuesta le arañó la cara de lado a lado, dejándole una gran herida que sangraba abundantemente.

Lo que los chicos no sabían era que ese gato era el mago “Malas Pintas”, rey de los disfraces, el más malo del mundo inmortal. Su aspecto era de risa, llevaba unos calcetines subidos  hasta las rodillas de colorines, pantalón corto azul, una túnica atada con papel y sus piernas eran peludas y delgadas. Aunque su aspecto era muy cómico, “Malas Pintas” era uno de los hechiceros más poderosos de toda la Tierra, desde su castillo detectó la magia del libro y decidió ir a ver qué ocurría.

El mago era muy sagaz y mientras que Néstor atendía a Alima, este pensó << me convertiré en niño, me haré amigo de ellos y les arrebataré el libro mágico de una vez por todas.>>

-          Pachín pachán el gato desaparecerá…

De repente el gato desapareció entre la oscuridad.

Alima miró a Néstor algo sorprendida, pero no le dio más importancia. Ambos estaban muy atareados en atender la herida de su cara que ya comenzaba a cicatrizar. Los dragones se quedaron en su nueva cueva y los chicos volvieron a casa.


“Malas pintas” esperó al día siguiente y convertido en niño buscó a Néstor en el parque.

-          Hola. – Se presentó el mago. - Me han dicho que tú  conoces muy bien la ciudad, ¿me la puedes enseñar?

Néstor se sorprendió un poco por la actuación del chico y le respondió:

-          No… Lo siento, estoy demasiado ocupado y además no te conozco.

El hechicero se enfureció por momentos, sacó su varita mágica y dijo:

-          Pachín pachán, que este niño me enseñe su ciudad.

Inmediatamente Néstor cambió de idea empujado por la magia y le dijo:

-          Muy bien te enseñaré la ciudad, pero antes vamos a recoger a Alima, es mi mejor amiga.


Los dos chicos encantados por la magia del hechicero le enseñaron toda la ciudad. Cuando terminaron, el mago señalando el libro que Alima tenía en la mochila, le preguntó:

-          ¿Qué llevas ahí?

-          ¿Aquí? Pues.... la mochila… ¿no la ves?

-          Digo dentro so... – El hechicero algo irritado se contuvo y dijo. – Bueno, quería decir… ¿qué hay dentro de la mochila?


-          Tengo algo alucinante y  mágico es...... un bocadillo de chorizo y queso. 

Malas pintas perdió los estribos durante unos instantes. La magia se desvaneció y los chicos pudieron ver la verdadera cara del hechicero.

-          ¿Te gustan las bromas no? – Preguntó el mago.- Pero no me vais a engañar. ¡Dadme ese libro! No os pertenece, vosotros no sabéis como utilizarlo.

El hechicero lanzó un rayo mágico contra Alima, pero Néstor se interpuso en su camino y este  impactó en el cuerpo del chico, quedando tumbado en el suelo.

-          ¿O me das el libro o mataré a tu amigo? Decide rápido, no tengo todo el día.

Alima no sabía qué hacer, era consciente de que si le daba el libro al hechicero este podría usarlo para hacer el mal, pero por otro lado estaba Néstor.

Entonces Alima….

Autor: Iván Telo Salcedo.
Coautores: Tercer Ciclo.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Capítulo V: El personaje misterioso

                   
Tras escribir las últimas palabras en el libro, los dos dragones dejaron de pelear, se miraron entre ellos y posaron sus miradas en los dos chicos, que  aliviados dijeron:

-                   ¡Lo conseguimos, han dejado de pelear!

 Entonces Nestor y Alima se montaron en sus dragones y empezaron a sobrevolar toda la ciudad. Los chicos estaban impresionados, todas las luces encendidas les ofrecía una sensación que no podían explicar con palabras, era simplemente maravillosa.

Cuando los dragones vieron la ciudad tan bonita se sonrieron el uno al otro  y felices descendieron a un monte alejado de aquel lugar (Llamado “El mirador”). Los dragones aterrizaron suavemente en el  aparcamiento para que sus dueños se bajaran a disfrutar de las vistas que había desde allí. Cuando vieron la ciudad literalmente se cayeron de espaldas, era preciosa. Entonces Alima vio que Néstor sacaba el libro de su mochila y le preguntó:

-                   ¿Qué vas ha hacer?

El chico contestó:

-                    Nada, solo voy a escribir una cosa.


Alima, intrigada, esperó a que Néstor escribiera y de repente... una gran cueva mágica apareció al instante para que los dos dragones se pudieran esconder y nadie los pudiera encontrar.

-                    ¡Qué buena idea, Néstor! Así nadie los podrá encontrar. - Añadió Alima.

Mientras Néstor y Alima jugaban con sus dragones, una mirada indiscreta, escondida tras unas grandes rocas, observaba incrédulo a los dos dragones.

Impresionado por aquella imagen una voz ronca y oscura dijo:

-       Esos dragones tienen que ser míos, sea como sea tengo que poseer ese libro mágico...

Autor: Alejandro Madrigal Morales
Coautor: 3º Ciclo

lunes, 28 de febrero de 2011

Capitulo IV: "El nuevo dragón"

-      No te dejaría.

Nestor muy disgustado por la respuesta de su madre le dijo:

- Da igual.

El chico se fue a su habitación mientras su madre, algo sorprendida por las preguntas de su hijo, bajó las escaleras y se acomodó en el sofá. Néstor se levantó, se vistió y se fue a por el dragón que estaba escondido detrás de las puertas de la terraza. Cogió su abrigo, se montó encima del dragón y echaron a volar. La sensación que sintió el chico fue tremenda, a lomos de su dragón sobrevoló las grandes montañas que rodeaban la población, los campos de cultivo… y se dirigió a la casa de Alima.

 Cuando llegaron,  Nestor cogió una pequeña piedrecita que había en el suelo y la lanzó a la ventana de la chica.

Alima se asustó al oír el ruido que hizo la piedra, se levantó y muy cautelosa se asomó a la  ventana. Miró a un lado y a otro viendo únicamente al gran dragón. Entonces gritó con fuerza.

-Aaaaaaaaaaaaaaaaaah.

        La chica estaba tan asustada que no reparó en la presencia de Néstor, este bajando la voz le dijo entre susurros:

-      ¡Cállate! Se va a enterar todo el pueblo.

-      ¡¡¡Ten cuidado con el dragón!!! > - Volvió a chillar la chica.

-      ¡¡¡Te quieres callar!!! Es mío, no hace nada. ¿Te gusta?

-      Bromeas, ¡Me encanta! – Volvió a gritar ahora entusiasmada. -Yo también quiero uno.

Néstor se montó en el dragón, este extendió sus grandes alas, las batió con fuerza y ambos se elevaron hasta llegar a la habitación de Alima. La chica estaba encantada y sin poder reprimir su felicidad le dijo:

-       ¿Te has traído el libro?

-      Si. – Respondió el chico con una sonrisa dibujada en los labios.

-      ¿Y el lápiz?

-      No.

La chica sonrió conocedora de la personalidad del muchacho y le comentó con aire de superioridad.

- Sabía que se te olvidaría, pero no te preocupes, te dejo uno.

Néstor se coló por la ventana mientras el dragón continuaba sobrevolando la casa de la chica.

-      Toma. – Le comentó Néstor mientras le entregaba el libro. - Ahora te toca a ti.

La chica cogió el libro y con letra firme escribió:

                                      <<UN DRAGON  MORADO>>
 
De repente entre relámpagos, apareció un hermoso dragón morado,  era enorme, tenía unos grandes ojos rojos y de su cabeza brotaban unos pequeños cuernos color oro.
Nada más aparecer, el dragón de Néstor gritó con fuerza y se tiró en picado hacia la habitación de de la chica, como respuesta el dragón morado salió de la habitación y se enzarzaron en una gran pelea.

Los dragones se desgarraban con sus grandes garras, se escupían fuego, se mordían… Los chicos estaban consternados, se habían quedado paralizados observando la cruenta batalla. Fue Alima la que reaccionó cogiendo de nuevo el libro y escribiendo…

<<QUE PAREN DE PELEAR>>
 
        De inmediato los dos grandes dragones se quedaron parados mirándose el uno al otro……..

 Autora: Sara Telo Salcedo.
Coautores: 3º Ciclo


                                                           

lunes, 21 de febrero de 2011

Capitulo II. El valor de Néstor.

Cuando Néstor entró en la habitación sintió el gran calor que emanaba del fuego que escupía el dragón. Buscó con la mirada a Alima y allí la encontró, estaba aterrada, se había quedado paralizada y no dejaba de mirar al gran dragón rojo.

En ese momento de incertidumbre el chico miró a todos lados intentando buscar una solución, pero por más que miraba no encontraba nada que pudiera ayudar a su amiga.

El gran Dragón poso su mirada sobre Alima y se acercó a ella, la miró, abrió sus fauces y …

De repente Néstor, tirado en el suelo vio un borrador; abrió la mochila y sacó el libro, velozmente borró la frase que había escrito y como por arte de magia…El gran Dragón Rojo desapareció, pero no así todo el fuego que devoraba como velocidad los miles y miles de libros que llenaban la sección de naturaleza.

Al instante Alima se recuperó, observando intrigada todo lo que le rodeaba:

-          ¿Qué ha pasado? ¿Has visto eso, Néstor? – Preguntó Alima aún sorprendida.

-          Ha sido el libro, es muy extraño. – Respondió Néstor.

Sin reparar un segundo más en la chica. Néstor abrió el libro, cogió el lápiz, se armó de valor y escribió…

<<Desaparece fuego.>>

Unas nubes oscuras poblaron el techo de la sala de la naturaleza, se escuchó un trueno y una lluvia apagó el fuego dejando tras de sí un manto de humo.

-          ¡Ufff menos mal! ¿Cómo has hecho eso? – Preguntó la chica algo más tranquila.

-          Alima, no te lo vas a creer, este libro es mágico.- Dijo Néstor mientras borraba lo último que había escrito, dejando el libro totalmente vacio.

Los dos chicos salieron corriendo de la biblioteca mientras se escuchaba los gritos de la bibliotecaria al ver todos los libros hechos cenizas.


   Autor: Carlos Madrigal Tebar.
Coautores: Clase de 3º Ciclo.